lunes, 20 de marzo de 2023

RELAJAR: no es oro todo lo que reluce

 

Si preguntamos por ahí que sensaciones experimenta la gente ante el verbo relajar, la mayoría responderá con palabras positivas. Cuando uno se relaja “esparce o distrae su ánimo con algún descanso” y cuando le dices a alguien que se relaje no le dices, ni más ni menos, que “afloje, laxe o ablande” o lo que es lo mismo, que se lo tome con calma. Cuando yo me relajo y “consigo un estado de reposo físico y moral, dejando los músculos en completo abandono y la mente libre de toda preocupación” me siento en la gloria más absoluta y procuro alargar ese estado el máximo tiempo posible. Más allá de la relajación física y/o anímica, relajar también quiere decir “aliviar o reducir a alguien la pena o castigo” cosa que, admitiréis, siempre viene bien si uno es el condenado y además, si nos metemos en un fregao por culpa de un juramento o voto hecho a la ligera, y sin pensar en las consecuencias, nos pueden relajar del mismo y volvemos ser libres como pajarillos para hacer de nuestra capa un sayo. Así pues y visto lo visto relajar es siempre algo positivo ¿o no?

Pues depende. Si uno va a Uruguay lo de relajar ya no tiene tanta gracia. Si tu jefe te relaja, ándate con ojo por que te estará “amonestando o reconviniendo severamente” y si ves a alguien “armar escándalo o crear confusión” estará la mar de relajado. Es más, si alguien está muy tenso y nervioso y le dices “Oye tío, relaja un poco” no te extrañe que se empiece a “insultar mucho a alguien” (posiblemente a ti) porque ese es el significado coloquial del dichoso verbo en el pequeño país suramericano.

Y esto es en pleno siglo XXI porque hace unos cientos de años la palabra relajar o relajado tenía un significado adicional mucho más macabro y penoso. Imagino que sabréis que antaño, en nuestra hispánica Monarquía (que se llevó la fama mientras otros cardaban la lana) y en el resto de Europa, eran bastante aficionados a enviar a la gente al brasero (otra palabra que hoy día tiene un significado de lo más inocente y que entonces hacía referencia a la hoguera en la que se quemaba a los condenados) Pues bien, los tribunales que juzgaban estas cosas propias de herejes, judaizantes, brujas, sodomitas, blasfemos y demás solían ser tribunales eclesiásticos, en nuestro caso la archiconocida y vapuleada Suprema y General Inquisición. Estos tribunales, representantes de la Iglesia, eran muy respetuosos con las leyes de Dios y dado que uno de los mandamientos dice “no matarás” no se ensuciaban las manos con la ejecución de las sentencias a muerte si no que “entregaban a la justicia secular al reo digno de pena capital” para que fuera esta, la justicia del Rey, la que procediese al encendido y quema de los desdichados de turno. El término relajar o relajado aparece con mucha frecuencia en la documentación moderna relativa a procesos inquisitoriales y como veis había poco de reposo físico o mental en ello. Cosas de la Iglesia.

En breve espero tener listo un artículo sobre el proceso inquisitorial y la diferencia entre la Inquisición española y tribunales similares en el resto de Europa y es que a nosotros nos colgaron el sambenito mientras en el resto de Europa se hacían barrabasadas a troche y moche, sin coto ni control a la par que imprimían libelos que extendían la leyenda negra que aún pesa sobre la Monarquía Hispánica y la Inquisición. Quemar, quemaron todos, pero veremos que unos, los tribunales hispánicos, menos y  con más control que el resto pese a la fama que sobre ellos pesa.

miércoles, 15 de marzo de 2023

lunes, 12 de diciembre de 2022

El autosuicidio de Tale Colante... un anticipo de mi próximo libro.

 

En unos meses espero tener publicada mi primera novela, un delirio sin sentido que seguro os va a encantar, os dejo un anticipo que no será el último...

"Llevaba empinando el codo desde hacía más de dos horas así que se levantó como buenamente pudo y tambaleante abrió la portezuela de aquel inmundo barracón al que alguien, estirando el concepto de eufemismo al máximo, había decidido llamar bungaló. El dueño del camping, el mismo que le había colocado hasta la última botella de aquel licor asqueroso que nadie quería, estaba allí plantado con cara de pocos amigos.

          —¿Señor Colante? —se trataba de un tipejo de aspecto deleznable que olía a rancio. Bizco, con un pelo lacio y grasiento que se le pegaba a la frente sudorosa, barba de cinco días y un muñón donde debía estar la mano izquierda. Es de suponer que el hecho de ser manco le tenía amargado y esa era la fuente de su permanente antipatía. Lo del olor se debía simplemente a que el sujeto era un guarro de tomo y lomo que no se acercaba al agua ni para beberla.

          —Sí, dígame, señor Raboprieto —A Tale aquel hombre, como todos los hombres de aspecto infame, le daba un poco de miedo.

          —En mi oficina hay un individuo que pregunta por su señora —Grumo Raboprieto observaba con desprecio a aquel borracho indecoroso que le había abierto la puerta con cara de pasmo y ojos resacosos. Pese a todo había decidido avisarle y es que no era tan mala persona como los demás creían —. En mi humilde opinión debería usted hablar con él.

          —¿Yo por qué? ¿No dice que pregunta por mi esposa?

          —Así es, pero me parece a mí que se la quiere cepillar.

          —¿Que se quiere cepillar qué? —preguntó Tale buscando con la mirada su botella de hidromiel. Para variar no había entendido nada de lo que le decían.

          —A su mujer.

          —¿Cariño, quieres cepillar algo? —gritó Tale mientras el señor Raboprieto se llevaba la mano a la cara suspirando.

Aquel imbécil era el único ser humano capaz de estar borracho y resacoso al mismo tiempo y aquello acentuaba su estupidez de manera lamentable.

          —Señor Colante le estoy diciendo que hay un hombre en mi oficina que tiene toda la pinta de ser el amante de su mujer.

          Tale seguía mirándole con la misma cara de alelado ignorante.

          —¡Que se la quiere follar! —gritó desesperado el gerente del camping.

          —¿A quién? —replicó Tale sobresaltado.

        —Señor Colante, ¿Habla usted mi idioma? ¿Entiende algo de lo que le digo? —preguntó Grumo desesperado. Al fin y al cabo, qué le importaba a él lo que aquella furcia desgraciada hiciese.

          —Sí, sí.

          —Sí, sí ¿qué?

          —Que sí, que hablo su idioma.

          —Si usted lo dice.

          —Lo digo, lo digo —afirmó Tale tremendamente confundido. No quería parecer tonto, pero se había olvidado qué narices hacía el señor Raboprieto en su barracón. Le dolía mucho la cabeza y tenía la boca igual de seca y pastosa que aquella vez que se comió un bocadillo de polvorones con harina.

          —Olvídelo. Le diré a ese tipo que venga para acá y ya se apaña usted con él."

miércoles, 2 de marzo de 2022

Democracia: ¿norma o excepción?




Al hilo de lo que sucede en Ucrania uno no puede evitar preguntarse si, a día de hoy, las democracias son la norma o la excepción. Que a un país en plena Europa le de por invadir a otro así, por las malas... me tiene helado y desgraciadamente tengo la triste sensación de que ciertamente las democracias son excepción en un mundo en el que los regímenes autoritarios y la merma de derechos ganan terreno a pasos agigantados en algunos lugares y poquito a poco en otros. Pero el caso es que avanzan.
En el informe de The Economist "Democracy index 2020", de hace dos años... y qué dos años, se ilustra por medio del mapa adjunto la situación global del planeta en función de los diferentes tipos de gobierno. La existencia de regímenes híbridos o directamente autoritarios es tan extensa como deprimente. Asia y África están teñidas de tonos rojizos y anaranjados y en Sudamérica habría que cambiar más de un país tras los acontecimientos de los dos últimos años. Eso sin mencionar las flawed democracies o democracias imperfectas (donde tal vez esté ya España) Europa, tan criticada y denostada incluso por los propios Europeos, es un puñetero oasis, es de dónde surgió todo y me temo que es también el objetivo número uno a destruir.
El que esto escribe pensaba que la evolución natural del ser humano era alcanzar la democracia, con todas sus imperfecciones (que las tiene) para, a partir de ahí lograr metas mayores, mejores, ir perfeccionando un sistema en el que la libertad y, ante todo, el respeto a los derechos de todos los ciudadanos marcara la pauta. Y no es así. El fuerte se sale con la suya, el que  no cumple las reglas o, peor, se la pasa por el forro de los cojones, acaba ganando la partida.
En fin, oscuras reflexiones para momentos oscuros, sin duda. El ser humano me desconcierta, cada vez más...

domingo, 27 de febrero de 2022

Diezmar: están locos estos romanos

 


Cuando Obélix dice eso de “están locos estos romanos” no le falta razón y es que para algunas cosas los romanos eran un poquito brutos. Si sus legiones fueron invencibles durante varios siglos fue, en gran medida, por la férrea disciplina que demostraban en batalla y ello se debía tanto a la buena preparación de los legionarios fruto de una vida dedicada al servicio militar, como a los durísimos castigos que debían afrontar en caso de incumplimiento del deber.

Los castigos físicos eran muy habituales y las faltas más leves eran castigadas con azotes propinados por el centurión con su vitis, una vara corta hecha de sarmiento de parra. El centurión tenía potestad para decidir que se consideraba falta leve con lo que tenía bastante manga ancha a la hora de castigar. Para penas mayores, especialmente de muerte, se precisaba la aprobación de oficiales superiores. Si un soldado abandonaba su guardia o se quedaba dormido era condenado a muerte por apaleamiento o lapidación. Los ejecutores eran, además, sus propios compañeros cuyas vidas había puesto en peligro el infractor. Se repartían unas varas de madera entre los legionarios, el sentenciado era despojado de sus ropas y, desnudo, era rodeado por los demás. En cuestión de minutos era molido a palos  hasta morir. Las deserciones se castigaban con igual dureza pero con una muerte considerada indigna, la crucifixión. Con semejantes castigos es fácil suponer que las deserciones o incumplimientos del servicio se redujeron a la mínima expresión en el ejército romano.

Una de las acepciones que el DRAE da para la palabra diezmar es “castigar a uno de cada diez cuando son muchos los delincuentes o cuando son desconocidos entre muchos” Para encontrar el origen de este significado hay que remontarse, de nuevo, al Imperio Romano, en concreto al peor castigo que podían sufrir las legiones. Si una legión era considerada culpable de cobardía, de abandono ignominioso del campo de batalla o de amotinamiento, se podía imponer la pena de la decimatio (diezmo). Diezmar una legión consistía en matar a uno de cada diez legionarios. Divididos en grupos de diez, los soldados debían echar a suertes, sin distinción de rango, quien era el desafortunado que iba a morir y el elegido era ejecutado por los otros 9 a palos o lapidado. Si se negaban podían ser condenados todos y una vez pronunciada la “sentencia” los legionarios no podían apelar a nadie ya que el general al mando de una Legión era la máxima autoridad y gozaba de plenos poderes sobre sus hombres.  Este castigo nunca fue habitual ya que resultaba contraproducente por desmoralizante y es que lo de moler a palos a un compañeros no contribuía a levantar el ánimo de nadie y predisponía a la tropa contra el general que ordenaba la matanza. Aún así hay testimonios de ello. Durante la revuelta de esclavos liderada por el tracio Espartaco, entre 73 y 71 a.C., Marco Licinio Craso recibió el mando de seis legiones de nueva formación que se sumaron a las dos supervivientes de los anteriores cónsules Léntulo y Gelio, que habían sido derrotadas por Espartaco. Craso consideró que la derrota frente a una turba de esclavos era una vergüenza para las armas de Roma y ordenó la diezma de dichas legiones. Una legión de aquella época venía a constar de unos 5.000 hombres así que podéis haceros una idea de lo dramático que resultaba el castigo. Cada legión se dividía en diez cohortes y podía darse el caso de que el castigo se aplicase, exclusivamente, sobre una de ellas también por sorteo. Los soldados supervivientes debían dormir fuera del recinto del campamento, con el peligro que ello entrañaba, y se les cambiaba su ración de trigo por cebada. 


viernes, 25 de febrero de 2022

Parte semanal: habla el generalísimo Franco.



Españoles, tenemos el honor de presentaros las declaraciones en exclusiva de su excelencia el Jefe del Estado, generalísimo Franco, ante la terrible situación que azota nuestro querido y viejo continente. 

Inauguramos así, de la mejor manera posible, nuestro parte semanal en el que tendrán ustedes conocimiento de todo cuanto acontezca en el mundo y en nuestra querida patria.






 

miércoles, 23 de febrero de 2022

Ortemius, el sabio loco.

 



Nadie puede afirmar con seguridad cuándo perdió la cabeza pero si preguntas, todos te dirá anque fue entonces cuando Ortemius, el que fuera discípulo aventajado del gran alquimista Andión Flûmen, se hizo sabio. Es cierto, no mentiré, que su comportamiento era errático la mayor parte del tiempo y que mantener una conversación con él no era fácil si uno no estaba dispuesto a dejar de lado las más elementales reglas de la lógica. Ortemius nunca daba una respuesta directa, a veces ni siquiera daba una respuesta, o eso afirmaban las decenas de incautos y advenedizos, egoístas ávidos de saber que trataban de aprovecharse de él creyendo, sin saber con quién trataban, que a Ortemius era posible engañarlo. 

Ortemius, que ya era viejo cuando mi abuelo era un joven, siempre me dijo que para saber hay que ser paciente y estar dispuesto a no avanzar ni un solo paso. En la aparente quietud de la inmovilidad de las cosas y en la perseverancia, repetía, está el conocimiento. Durante muchos años no entendí aquella sentencia en la que se basa el ancestral saber alquímico.

Antes de que los Grandes Pesares asolaran estas tierras, Ortemius ya era conocido como el sabio loco y es curioso cómo entre la gente siempre pesó más lo segundo que lo primero. Veían en él a un orate y no al hombre sabio que era. No digo que no estuviera loco, que sin duda lo estaba, pero su locura era una locura sincera y bondadosa, repleta de un conocimiento y de una sapiencia que él estaba dispuesto a compartir con quien lograse descifrar su intrincada y compleja mente. Supongo que para eso hacía falta paciencia y algo de suerte. Él, sin embargo, no se tenía por loco, se veía más bien como un profeta que ha olvidado su mensaje y por eso ansiaba tanto encontrar a alguien que le entendiese y pudiese descifrarle. Hablar con Ortemius, el sabio loco, era como leer un libro escrito en una legua desconocida en una habitación en penumbra. Era emocionante e inspirador. Terrorífico y desesperante.

La vida de Ortemius no debería caer en el olvido y es por ello que me dispongo a narrarla en las páginas que vais a leer a continuación. Lo haré sin aparente orden ni concierto, pues así funcionaban mi maestro y su intrincada mente, aunque con el tiempo aprendí que con él, con Ortemius, nunca nada sucedía por azar y todo escondía un significado oculto. Si desesperas en la lectura de estas memorias que yo, un humilde aprendiz, pretendo relatar, es que sencillamente no estás preparado para comprender al sabio loco y su mensaje. Tal vez ni yo mismo lo esté, quién sabe. He aquí la historia, las historias, de Ortemius el más grande hombre que fue, es y será. El discípulo que se convirtió en maestro. El maestro que alcanzó la sabiduría tras abandonar la razón. El sabio que se tornó en loco. El loco que me devolvió la cordura.

martes, 22 de febrero de 2022

De casas y casados

 


En esto de las casas, que no son sino edificios para habitar, caben tantas reflexiones como personas habitan este loco mundo. Como juego, el de las casas, el Daes dae´mar digo, el de esa saga inmensa que es "La rueda del tiempo" es más bien enrevesado, intrigante, agónico y desquiciante  pero tiene un punto atractivo para quien tenga más paciencia que el santo Job. La misma que tenemos los sufridos habitantes de este país llamado España cuando observamos, entre la chanza y el bochorno, el monumental desbarajuste en el que anda sumida la política española, tal es éste que cuando uno la observa viene a ser como el juego de las casas pero en versión cutre y salchichera. 

La palma sin duda se la lleva en los últimos días cierto partido putativo que al parecer no se casa con nadie, o sí, depende de a quién preguntes. Y digo lo de putativo, por que si un padre lo es, putativo, es porque se le tiene por tal... sin serlo. Pues lo mismo le pasa al partido en cuestión, y yo diría que a todos en general, que a lo mejor alguien lo tenía por el partido de sus votantes o como mínimo de sus militantes... sin serlo. Los partidos se casan y este partido putativo no es una excepción, esta casado. Y si pensaban ustedes que lo de contraer matrimonio era cosa solo de personas, se equivocan. Otra cosa es que la unión, el desposorio, tenga un futuro más bien incierto aunque en estos del matrimonio ya se sabe que cualquier cosa es posible.

Se conoce que al Casado le place la frase que otro de las Casas, de nombre Bartolomé, pronunció en  su día "Rex qui sedet in solio iudicii, dissipat omne malum in tuito suo" que traducido al román paladín, sin duda más vulgar pero más inteligible para la gran mayoría de nosotros, quiere decir "El Rey que está sentado en el solio del juicio disipa todo mal con su mirada"

Y ahí anda cual Quijote, don Pablo, mirando fijamente a quién sabe dónde y pensando quién sabe qué. Mirando para disipar un mal que no parece querer disiparse, un mal que entre unas y otros han esparcido como la mierda esa del ventilador, haciéndonos un flaco favor a los españoles en general, hasta a los más alejados ideológicamente del partido putativo este. Porque al final, y según nos venden esto de la democracia, los partidos ya sean putativos o legítimos, deberían ser la casa de los ciudadanos, el edificio en el que deberían habitar nuestros deseos, anhelos, exigencias, dudas, proyectos... el lugar en el que a través de unos individuos de profesión políticos (permítanme ustedes el uso del masculino genérico, que siendo lo correcto, no implica discriminación ni mala fe de ningún tipo, más bien ahorro y buen hacer gramatical) deberíamos ver como esos programas, esas propuestas que lanza cada casa, intentan llevarse a cabo y nuestros problemas, los del día a día, que son los que al final más agobian, intentan ser solucionados. Pero no...

Esto de la democracia es como el trayecto en carruaje que llevó al bueno de Jonhatan Harker al castillo de cierto conde con una desmedida afición por la sangre: "Bienvenido a mi casa, entre libremente por su propia voluntad y deje parte de la alegría que trae consigo" Así, así te reciben en un partido político de esos y al final te das cuenta de que lo que has dejado no es una parte de la alegría que traías contigo, sino la Fe en un sistema disfuncional y a la deriva. Un sistema que como una casa en ruinas no parece tener más arreglo que el derribo total.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Vuelve el mamut... con el calor que hace.

Van a clonar mamuts. No es que vayan a hacerlo para mañana, pero al parecer, hoy están un poquito más cerca que ayer. Bien. Interesante. Y pese a todo, yo, que no soy científico ni nada, le veo al menos un par de pegas al tema de clonar mamuts lanudos, a saber:
Pega número uno: digo yo, con el calor que hace ¿no había otro pobre animal al que resucitar? En serio... ¿Mamuts? Yo sinceramente lo veo de ser un poquito hijo de puta. Coger un bicharraco así de grade (estoy extendiendo los brazos todo lo que puedo, y creo que me quedo corto) que vivió en la edad del hielo, que es una edad en la que hacía un frío del carajo, y meterlo en esta bola de barro recalentada en la que se está convirtiendo el planeta... pues no lo veo. Eso sin mencionar el tema de las heces y el metano. Como estos bichos se pongan a reproducirse y a cagar a diestro y siniestro, nos vamos a reír de las vacas, sus plastas y la contribución del metano al efecto invernadero. Os recuerdo que si los actuales elefantes nos parecen grandes, los mamuts lanudos esos son todavía máaaaaaaaas grandes... y sus cacas también lo serán. Muy grandes. Boñigas de tamaño un descomunal para las que la humanidad no está preparada. He dicho.
Pega número dos: como acabo de mencionar estos bichos son muy grandes y yo creo, pienso, opino, que aquí en la Tierra empezamos a estar un poquito apretados ¿Es que no había otro animalito más pequeño al que clonar? ¿Alguien que ocupe menos, coma menos y (repito) cague menos? 
Mamuts. Lanudos. A lo mejor el que los esta clonando, creo que es un japonés, ha sido contratado por alguna empresa del sector textil, que a ellos seguro que les viene bien tener lana a mansalva. 
Yo es que flipo ¿Qué les pasa por la cabeza a estos tíos? ¿Clonar mamuts? Ché collons veste´n a fer la mar (que para los castellano parlantes viene a ser algo así como "Ché cojones, vete a tomar por saco") ¿No hay nada mejor en lo que invertir el dinero, el tiempo y el esfuerzo que en clonar putos mamuts? Mamuts lanudos, para ser exactos (desconozco si han existido otros tipos de mamuts)
Además, clonamos los mamuts, la cosa sale bien... ¿y luego qué? ¿Dónde los metes? ¿En un zoo? Por que no creo que quieran dejarlos por ahí dando vueltas. Pues chico, si van a ir al zoo déjalos extintos que así están mejor. 
Lo de los lanudos mamuts ya lleva tiempo resonando por ahí, y ya se sabe que cuando el río suena, agua lleva. Ahora viene mi teoría de la conspiración... ¿Y si en vez de a un calentamiento global nos enfrentamos a una nueva glaciación? Para más información a este respecto véase la película "El día de mañana", que es mala de cojones pero me viene que ni pintada ahora mismo. En este hipotético y gélido caso, si que tendría mucho sentido lo de clonar mamuts lanudos, y no sólo para tener lana en abundancia por que va a hacer mucho frío, sino para tener carne y alimento a granel. Y grasa, y pieles... Pensadlo, pensadlo... mamuts... glaciación. Y ya está bien por hoy...

domingo, 24 de febrero de 2019

La labor del historiador: Preston vs Payne.

Es increíble como dos obras que tratan el mismo periodo histórico pueden llegar a diferir tanto entre sí. Si hay algo que aprendí en la Facultad de Historia es que el historiador debe esforzarse, poniendo en ello todo su empeño, por mantener la objetividad ante los hechos que está investigando y tratando. Después de leer "El holocausto español" de Paul Preston y "Franco: una biografía personal y política" de Stanley Payne y Jesús Palacios tengo que admitir que me embarga una sensación francamente agridulce, a decir verdad bastante más agria que dulce. 
Dulce porque disfruto leyendo ensayos históricos y biografías, y más si versan sobre un periodo de nuestra historia tan apasionante como determinante. El paso previo a la España del siglo XXI ha sido, es y será  la España del siglo XX y más vale que vayamos aprendiendo de ella en lugar de andar tratando de maquillar o, directamente, tergiversar la Historia de este país en función de los intereses de cada uno.
Agria porque, como decía al principio, es sorprendente (y decepcionante) que ambas obras difieran tantísimo en el tratamiento y exposición de los sucedido, tanto durante los años previos a la Guerra Civil española como sobre la figura del general Francisco Franco.
Ninguna de los dos libros es objetivo, aunque en mi opinión, el de Paul Preston se lleva la palma de largo. Una pista al respecto la encontramos en los agradecimientos de su libro, donde Preston menciona especialmente a su esposa por ser "la única que conoce el coste emocional que ha supuesto la inmersión diaria de esta crónica inhumana" (El holocausto español, ed. Debate, p. 15) 
La labor del historiador es difícil, tan difícil como importante y necesaria, y cuando se pierde la objetividad es muy complicado llevar a cabo esa labor de manera óptima. La labor del abogado no es la de ser juez.
Entiendo perfectamente que es muy complicado mantener esa objetividad al cien por cien. Cuando uno se sumerge en el profundo estudio de unos hechos o en el análisis de la vida de alguien, es comprensible que mantenerse al margen puede resultar arduo, imposible incluso, pero el historiador nunca debe perder de vista que su labor no es ni más (ni menos) que la de exponer las vidas y los hechos de los que nos precedieron, tratando de explicarlas pero jamás juzgando. Cuando el historiador se convierte en juez deja de ser historiador y pasa a convertirse en otra cosa. Mejor o peor ya no lo sé, que cada uno decida. 
La sociedad necesita historiadores. Del mismo modo que una persona con alzheimer, sin memoria, sin recuerdos, deja de ser ella misma, una sociedad que olvida su historia pierde por completo su identidad. Igual que si pretendemos reinventar nuestra propia historia personal, lo único que conseguimos es engañarnos a nosotros mismos, cuando se pretende adaptar los hechos y las vidas pasadas a nuestros puntos de vista e ideologías actuales, lo único que conseguimos es condenar a la sociedad al olvido y al autoengaño.
Esto es precisamente lo que he percibido en estas dos obras. Ambas trabajan con fuentes similares, ambas manejan los mismos datos históricos... o eso dicen, ya que ambas retuercen e interpretan esos mismos datos y fuentes de manera más o menos forzada, para adaptarlos a sus respectivas visiones subjetivas. Ese es el gran problema al que se enfrenta la Historia hoy en día. 
Figuras como Azaña o Gil-Robles, como protagonistas que fueron, aparecen en ambos libros y lo hacen de manera tan diferente que da la sensación de que en vez de dos fueron cuatro. El Gil-Robles de Preston, que dicho sea de paso le sirve como modelo para tratar a toda la derecha española de la época, desde sus líderes hasta el más humilde de sus votantes, es un ser poco menos que demoníaco, un sibilino conspirador, fascista convencido cuyo único propósito desde el principio es socavar cualquier intento de instaurar la democracia en España y derribar a la joven república. La derecha de Preston, desde la más moderada hasta la Falange de José Antonio, pasando por la CEDA, los carlistas y los monárquicos está compuesta por bárbaros violentos que consideran a la clase trabajadora (como si no hubiese trabajadores que votaron a las derechas) como seres poco menos que infrahumanos. Esta idea se repite machaconamente durante toda la obra, tanto que termina por resultar cansina y difícilmente asimilable para el lector por absurda. Englobar a la mitad de la población en ese cliché no resulta verosímil. En el otro lado en cambio tenemos a la izquierda. O las izquierdas. Unos santos varones cuyos actos de violencia, siempre menores y justificados, no eran más que la respuesta inevitable a los desmanes del otro lado. 
Preston trata los datos, en cuya veracidad no entro, de manera profundamente desigual. Al hablar de los muertos o heridos causados por la derecha entra al detalle, tanto en el número como en los hechos. Describe las muertes con escabrosa meticulosidad deleitándose en esa "crónica inhumana" que el mismo cita. Cuando toca mencionar la violencia causada por las izquierdas suele dar una cifra general y poco más.
En el caso de Payne y Palacios ocurre lo contrario. Se nos presenta una derecha, encabezada por el citado Gil-Robles al frente de la CEDA, que se resiste a contravenir el orden constitucional y republicano. Una derecha conservadora y católica pero moderada, que rechaza la violencia y se resiste a cualquier modo de insurrección armada. Frente a ellos, unas izquierdas revolucionarias, encabezadas en la parlamento por Largo Caballero y sus discursos radicales (que Preston se limita a calificar como meras palabras sin ninguna verdadera intención, algo así como la declaración de independencia de Puigdemot y compañía) Fuera de las cámaras los anarquista (CNT y FAI) que andaban practicando la revolución siempre que tenían ocasión. En medio, un Manuel Azaña odioso, cuya única ambición, además del poder, era la de alejar a la derecha de cualquier institución. La Repúclica, para Azaña, o era de izquierdas o no era y si para ello había incluso que alentar un alzamiento militar que movilizase a las masas para que estas cayesen en manos de la izquierda... que así fuese.
Como digo, ambas visiones son incompatibles. Imposibles. Y como mi padre me enseñó, en el término medio suele estar la virtud.
Durante décadas la historiografía se ha volcado en una determinada visión de la historia de España que exculpa de todo a la izquierda y castiga sin piedad a la derecha. Incluso hoy en día. Del libro de Payne y Palacios me quedo con ciertas ideas poco señaladas por los historiadores. El primero, la  proclamación de la II República fue un golpe civil, incruento, pero un golpe contra el orden establecido. Se produjo después de unas elecciones locales en las que los partidos republicanos consideraron que su victoria les legitimaba para modificar unilateralmente la forma de estado y la Constitución. Y ello sólo fue posible porque los militares, los militantes y votantes de derechas y el mismo Rey, su majestad Alfonso XIII, decidieron no oponerse. Pero eso no exculpa a dicha proclamación de ser un golpe bastante similar al que se intentó en Cataluña hace algo más de un año.
Segundo, como decía antes, la ambición de la izquierda, personalizada en Manuel Azaña, fue la de excluir a la derecha de la República. Azaña, Largo Caballero y la izquierda en general, no querían una República democrática, querían una República de izquierdas, como si la izquierda fuese la única opción legítima. Que los ciudadanos votasen a partidos de derechas les resultaba inconcebible y lo achacaban a presiones, violencia, chantajes etc
Algo parecido ocurre hoy en día, desgraciadamente, cuando desde la izquierda se deslegitima el voto a cualquier opción de derecha o centro derecha. El problema de las izquierdas españoles es que nunca han llegado a entender que sus planteamientos no han sido aceptados por gran parte de los votantes españoles, y no lo serán, porque muchos prefieren otros planteamientos, igual que los preferían en los años treinta.
El problema de todo esto es que al final la Historia se ve en vuelta en las luchas políticas... y si permitimos que esto suceda estamos perdidos. Hay que leer a Preston, a Payne y a tantos y tantos historiadores que han escrito sobre el tema, cuantos más mejor, y al final tener el suficiente entendimiento para aprender de los hechos pasados.
Me gustaría resaltar una idea de nuevo, el trabajo, la labor de la Historia (y por tanto del historiador), no es la de juzgar el pasado, principalmente porque cualquier juicio basado, como no puede ser de otra manera, en nuestros actuales valores morales, en nuestro sistema jurídico, en nuestros principios etc , resultará inequívocamente negativo para ese pasado que, lejos de ser juzgado, debe ser conocido para nuestro propio aprendizaje. Igual que nuestros padres y abuelos nos enseñan lo mejor que saben con su experiencia, la Historia debería hacer lo propio, sin ninguna pretensión de guiarnos o indicarnos el camino, simplemente (que no es poco) con la ambición de darnos cuanta más información mejor para poder tomar las decisiones adecuadas... y no tropezar de nuevo con las mismas piedras que nuestros antepasados... difícil tarea ¿no creéis?

jueves, 21 de febrero de 2019

Unidas ¿Podemos?

Estoy hecho un lío porque desde hace unos días veo, escucho más bien, que las mujeres de Unidos Podemos ya no hablan de Unidos Podemos, si no que dicen Unidas Podemos y claro, como este partido cambia tanto y tan rápido, lo primero que he pensado es que ha habido una escisión, un cisma de género en plan catártico y que la sección femenina se ha independizado, sin referéndum ni nada, del padrecito Iglesias y sus acólitos masculinos. Conclusión, ahora tenemos dos partidos, Unidas Podemos, con la Montero al frente, y Unidos Podemos con Iglesias ejerciendo el liderazgo desde su casoplón, que el hombre aún está de baja paternal. 
Bien mirado, y bien escuchado, lo de Unidas Podemos por lo menos tiene más lógica que lo de unidos y unidas, portavoces y portavozas (sic), compañeros y compañeras... que resulta cansino hasta decir basta y sólo sirve para alargar las conversación hasta lo insufrible.
Mal mirado, y mal escuchado, al final las chicas han caído precisamente en lo que criticaban, que es el emplear una palabra con género para incluir a los dos, masculino y femenino. Claro que eso de caer y/o convertirse en aquello que critican ferozmente es algo bastante habitual en Podemos... y en Podemas también. Y si no ¿dónde quedó la casta?
Lo mires como lo mires, y lo escuches como lo escuches, se trata de otra idiotez mayúscula y eso que yo no tendría ningún problema, si así lo decide la RAE, en empezar a utilizar el femenino genérico ¿Y sabéis porqué? Pues porque yo, cuando uso el masculino genérico, no estoy pensando en hombres o mujeres, mi cerebro, pese a ser de varón, no es un ente retorcido y machista cuyo único objetivo es humillar a las féminas, para nada. Yo soy más simple que todo eso, que cojones, soy más simple que un botijo y por eso no vivo en esa realidad paranoica en la que se mueven, como pez en el agua, las feministas extremas y extremistas que ven conspiraciones machistas por doquier.
Lo de pasar de compañeras y compañeros a Unidas Podemos es un síntoma. Un síntoma de que lo que buscan esas autodenominadas defensoras de la igualdad entre mujeres y hombres, no es otra cosa que la sumisión del hombre a la mujer, supongo que como venganza por los siglos y siglos en los que, eso es cierto, la sociedad se ha regido por principios profundamente machistas... pero yo me pregunto ¿Qué propósito tiene este enfrentamiento entre sexos que sólo buscan ellas? Cuidado... 

viernes, 8 de febrero de 2019

Oumuamua: alienígenas y las cosas del idioma.

Quien espere un artículo sobre la supuesta nave espacial que, según algún que otro científico, viene directa a la Tierra, que se olvide. A ver, es cierto que una cosa muy rara, demasiado para ser un asteroide y que está a la altura de Júpiter, se nos va acercando procedente del espacio interestelar,. Pero sinceramente a mi eso ahora mismo, me importa un bledo. Me gustaría centrarme en algo mucho más interesante que un posible primer contacto con vida extraterrestre, y ese algo es el nombre que le han dado a la supuesta nave o asteroide: OUMUAMUA.... tranquilos, a mi me costo un huevo aprender a pronunciarlo pero ya lo tengo controlado, Oumuamua. Sólo hay que repetirlo unas doscientas veces y ya está. Oumuamua.
Como decía, el nombre es lo mejor del bicho ese que se nos viene encima ¿Sabéis lo que significa Oumuamua en hawaiano? ¿No? Tranquilos que yo os lo digo Oumuamua significa literalmente "un mensajero que viene de lejos y llega primero"... ¿Eh o no eh? Cágate lorito con el Oumuamua ese.
¿Mola o no mola el hawaiano? Pensadlo bien y meditar acerca de ello. Nosotros en castellano tendríamos que decir "Cariño, hoy he visto a un mensajero que viene de lejos y llega primero" En Hawai no, ellos se limitan a decir "Cariño, hoy he visto a oumuamua" y se acabó. 
Resulta fascinante que una cultura y su lengua tengan una palabra para semejante frase. Porque seamos realistas ¿Cuantas veces en su vida puede utilizar una persona la expresión"un mensajero que viene de lejos y llega primero"? Una o ninguna... pero los hawaianos, que se conoce que son gente previsora, tienen una palabra preparada por si se presenta la ocasión: oumuamua. 
Y es que no se trata de un mensajero que venga de cualquier parte o que llegue de cualquier manera, no. Tiene que venir de lejos y.... legar el primero. Supongo que esto significa que hay otros mensajeros que también vienen de lejos y que llegarán después... se me ocurre que, siguiendo esta absurda lógica y volviendo al tema de los extraterrestres, estamos ante una invasión en toda regla. Dios me libre de sembrar el pánico pero mi obligación es avisaros, que ya se sabe que el que avisa no es traidor. Oumuamua va a llegar el primero, que para eso es Oumuamua, pero luego vendrán otros. Ya nos dirán los hawaianos como se llaman...

martes, 5 de febrero de 2019

Ansiedad o la zozobra del ánimo.

¿A qué mola la palabreja? Zozobra, del verbo zozobrar. Prueben a repetirlo muchas veces seguidas... ¿Ya? Lo único que han conseguido es parecer un poco imbéciles, por lo demás nada interesante. Así pues y tras esta absurda introducción, vamos al lío. 
El diccionario de la RAE define la ansiedad como un "estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo" y desde un punto de vista médico "angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a los enfermos".
Vaya panorama oiga: zozobra del ánimo, neurosis, falta de sosiego... Yo padezco de ansiedad y es cierto que lo de la agitación, la inquietud y la falta de sosiego es algo que uno no termina de quitarse de encima por mucho que lo intente, al menos yo no puedo. A ratos sí claro, a días incluso, pero la puñetera zozobra termina por volver cuando menos te lo esperas, así, sin preguntar ni pedir permiso. Hay que joderse con la zozobra. Yo padezco zozobra de esa, pero no soy un neurótico... creo, al menos nadie me lo ha diagnosticado, así que me acojo al derecho a la presunción de inocencia o de no ser un neurótico. Básicamente porque la neurosis se caracteriza por la inestabilidad emocional y yo, zozobrar zozobro de vez en cuando, pero no me tengo por ser un inestable emocional, aunque eso mejor preguntárselo a los que me conocen, igual os dicen que sí, yo qué sé. Pero ojo, que si al final resulta que soy un neurótico pues bienvenido sea, lo llevaré con dignidad y con la cabeza bien alta, todo lo que me permita el cuello elevarla.
Si alguno de ustedes se ha leído mi libro ya sabrá que a mi lo de los locos, orates, idos, majaretas, chiflados y demás siempre me ha gustado, creo que es porque como a veces este mundo nuestro da un poco de asco, uno desearía estar en otra parte, si no físicamente, si mentalmente. Y eso hacen los orates, digo yo. Cogen su mente y se largan con viento fresco. Y adiós muy buenas. Esos no zozobran ni nada. Van a la suya. Que vivan los locos. Y los monos. Los monos tampoco padecen de ansiedad, al menos mientras no se mezclen con nosotros los humanos. Toda esa mierda mental que nos provoca zozobra del ánimo es cosa nuestra y de nadie más. Va con nosotros, de serie. 
Y por hoy ya está bien, esta es mi reflexión de hoy. Quede claro que con zozobra o sin ella he intentado hacerlo lo mejor posible y me he esforzado por transmitir... algo, no sé qué.

miércoles, 30 de enero de 2019

Vueltas

Diez años dando vueltas a la manzana y nunca dio signos de cansancio. La gente se había acostumbrado a verlo pasar, cada veinte minutos una vuelta, puntual como un reloj, marcando las horas con precisión suiza. Al principio le tomaron por loco, que menos. Luego le adoraron como parte de su rutina. Armando, el camarero, le tenía preparado un café con ensaimada todos los días a las ocho en punto, desayuno que el corredor devoraba en una vuelta sin derramar una sola gota. En el siguiente giro recogía el periódico en el quiosco de Pepe, lo leía en un par de vueltas mientras a gritos comentaba con los vecinos la jornada de Liga o las principales noticias de la jornada. Terminada la lectura el corredor devolvía el periódico a Pepe. Gran tipo ese Pepe que nunca le cobró un euro por leer la prensa. Los de la casa de comidas para llevar, aprovechando el tirón de su popularidad, le daban de comer y cenar. En la tienda de deportes le surtían de zapatillas que cambiaba con maestría sin detener su inexorable marcha. Y así con todo. Su inexplicada ausencia cambió la vida del barrio. Cerraron negocios y la gente su marchó. Sólo Armando siguió preparando su café con ensaimada mientras recordaba tiempos mejores.

miércoles, 6 de junio de 2018

El hada verde de la Bohemia


Inevitablemente unida en el imaginario colectivo al París de finales del siglo XIX y principios del XX, el París de la Bohemia, a las reuniones de pintores, artistas, escritores y poetas en los cafés del Barrio Latino, Montmatre o Montparnasse, la absenta se ha convertido en fuente de mitos y leyendas, bebida prohibida, reflejo líquido de un movimiento artístico y social decadente y marginado, pero nunca marginal, que se posicionó frente a la imperante sociedad burguesa y capitalista a lo largo de la segunda mitad del XIX francés. Y de Francia, este benéfico y mágico licor pasó al resto de Europa y América. Grandes aficionados a la absenta fueron Paul Gauguin, Edward Munch, Edgar A. Poe, Charles Baudelaire, Toulouse-Lautrec o dos claros exponentes de la vida bohemia como fueron Arthur Rimbaud y Paul Verlaine, quienes recurrían frecuentemente a la absenta y al hachís para alcanzar un estado visionario y trascendental de inspiración poética y artística. A bebedores de absenta pintaron con maestría Pablo Picasso, Edgar Degas, Viktor Oliva o Edouard Manet. Hasta de Ernest Hemingway, que en su obra Muerte en la tarde la describe como “una alquimia líquida que cambia las ideas”,  se dice que recurrió a ella para reunir el valor necesario y saltar al ruedo para torear. Oscar Wilde, insigne bebedor de absenta, dijo: “después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir […] Así pues ¿cuál es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso? 
La absenta, el hada verde, musa imaginaria e imaginada de artistas y soñadores, habitual en eternas tertulias nocturnas en las que, entre el humo del opio y el tabaco, se destripaba la mediocridad burguesa en sórdidos y elegantes cafés de un París que brillaba como ninguna otra ciudad de la época y en los que los intelectuales y artistas se mezclaban sin pudor con prostitutas, alcohólicos y demás gentes de mal vivir que habitaban las oscuras entrañas de la ciudad.
La absenta es una bebida de alta graduación que se obtiene a partir del ajenjo (artemisa absinthium y artemisa pontica) acompañada de hinojo y anís verde y aunque el licor como tal comenzó a elaborarse en el siglo XVIII en un convento suizo por el doctor Pierre Ordinaire, donde las monjas lo comercializaban como elixir curativo, la utilización del ajenjo como planta medicinal está documentada desde tiempos del antiguo Egipto pues aparece mencionado, junto a más de 700 sustancias, en el famoso Papiro de Ebers (1.500 a.C.) uno de los tratados de medicina más antiguos que existen. El doctor Ordinaire vendió su fórmula a un tal mayor Dubied quien junto a su hijo y su yerno abrieron en Francia la primera destilería comercial de absenta. Durante la primera mitad del siglo XIX la bebida se hizo cada vez más popular entre la aristocracia y las clases altas francesas, sin embargo, la gran fiebre de la absenta se vive a partir de los años 50 del dieciocho cuando la bebida es adoptada por las clases populares y, sobre todo, por los intelectuales bohemios. Se calcula que a finales del XIX en Francia se producían más de dos millones de litros de absenta por año.
A principio del siglo XX, en 1908 en Suiza y en 1915 en gran parte de los países europeos con la excepción de Inglaterra y España, la absenta fue prohibida pues se le atribuían efectos altamente negativos para el organismo. Estos efectos eran en parte exagerados y en parte ciertos pues la producción masiva de absenta se hacía sin control, con alcoholes de muy baja calidad y con un excesivo contenido de tuyonas altamente perjudiciales. Actualmente la mayoría de esos países han levantado las prohibiciones y la absenta vuelve a ser legal.
El consumo de absenta implica un ritual previo tan importante como la propia ingesta del benéfico licor. Se deposita un terrón de azúcar, previamente quemado por algunos, sobre una cucharilla con un orificio en la parte inferior y ésta se sitúa sobre la copa. Entonces, poco a poco se vierte agua muy fría sobre el azucarillo que lentamente se deshace y cae en la copa. Las proporciones de agua y licor van a gusto del consumidor y el resultado es una bebida blanquecina, de aspecto lechoso, que debe beberse de un trago. En aquella época, en que el consumo de absenta estaba a la orden del día, era habitual encontrar una fuente de agua fría en bares y cafés o en su defecto, una jarra en las mesas. La absenta se popularizó por su precio económico, llegó a ser más barata que el vino, y por sus efectos rápidos y fuertes ya que un alto consumo llevaba a estados de delirio importantes y, en algunos casos, podía provocar alucinaciones aunque sobre este punto hay mucho más mito que realidad. En cualquier caso el consumo de absenta nunca se hacía de manera exclusiva y solía ir mezclaba con hachís, opio, cognac, vino y todo tipo de licores de ahí que los resultados fueran altamente imprevisibles.

jueves, 31 de mayo de 2018

Querer... ¿es poder?

Pues no. A veces quieres hacer caca pero estás estreñido y no puedes. Ya está. Así se desmonta un dicho popular. Claro que desmontas uno y te aparece otro en el sentido contrario. Volviendo a tan escatológico pero útil ejemplo, cuando te mueres por hacer caca pero no hay manera eres lo que viene siendo un quiero y no puedo. Vives sumido en una angustia vital estreñida de la que no hay manera de salir. Una vez conocí a una persona que decía haber estado días sin ir a la baño... ¡días! y no hablo de hacer pipi precisamente ¡Qué horror! Sólo de pensarlo me pongo malo. 
Volviendo al tema de los dichos populares hay que decir que son un timo, una estafa. Tienen respuesta para todo. Por un lado resulta que querer es poder, por otro está lo de ser un quiero y no puedo. Aciertas seguro. Es como lo de A quien madruga Dios le ayuda, pero si lo de madrugar te da por saco pues siempre te puedes agarrar a aquello de No por mucho madrugar amanece más temprano. Lo dicho, una vulgar tomadura de pelo. Ni sabiduría popular ni gaitas. 
Os voy a contar una cosa, yo siempre he querido un mono, uno de esos pequeñitos, un tití. Mi sueño (después de formar una familia, por supuesto) siempre ha sido tener un simpático monito que me hiciese las veces de amiguete y mayordomo. Imaginaos, llegas a casa después de trabajar y gritas ¡Monito una cerveza! y el monito va a la nevera coge una cerveza y te la trae ¡Monito el mando de la tele! Y el monito, solícito y obediente, te lo lleva al sofá.
El caso es que yo quiero un mono, pero no puede ser. Y no solo por que los monos no pueden tenerse como animales de compañía, si no por que si meto un mono en casa mi mujer nos echa a los dos, al mono y a mí. Así, sin mediar palabra, a la puta calle por subnormal. Y eso que mi mujer me quiere mucho, muchísimo, pero sin mono. Que quede claro. He intentado convencerla pero no hay manera, dice que de monos nada. Un periquito como mucho. La idea en principio no me parece mal pero estoy dándole vueltas a ver como narices me va a traer un periquito una cerveza. Mal asunto...

lunes, 28 de mayo de 2018

Séneca y la Honestidad.

"Lo que la ley no prohíbe, puede prohibirlo la honestidad."
Y cuanta razón tenía el bueno de Lucio, yo puedo llamarle así pues somos viejos conocidos, los que no tengáis esa suerte recordad que en la antigua Roma, el praenomen (algo así como nuestro nombre de pila) no se usaba tan a la ligera como hoy en día... los romanos eran muy amigos de respetar las formas, esas mismas formas que hoy día se denostan y desprecian sin ningún miramiento. Consejo para el viajero temporal: Si viajáis a la antigua Roma y os presentan a alguien deberéis usar el cognomen, en este caso, Séneca. Anneo (Lucio Anneo Séneca) se refiere a su gens, a su familia en un sentido amplio. Repito, si por casualidad os da por hacer un viaje en el tiempo y os cruzáis con alguien como Cayo Julio César, nada de llamarle Cayo... por la cuenta que os trae. Avisados quedáis.
Al lío que ya he escrito medio post y no he dicho nada de lo que quería decir ¿Y qué es lo que quería decir? Pues sinceramente no lo sé muy bien, por eso sigo dándole al teclado a ver si a base de improvisar me sale algo decente... Ah, sí. Os comentaba que cuanta razón tenía el bueno de Lucio Séneca al afirmar aquello de que "lo que la ley no prohíbe, puede prohibirlo la honestidad"
Honestidad... ahí os dejo esa palabra (ya os advertí que soy muy de palabras y de diccionarios) para que reflexionéis acerca de ella, yo el primero.El que es honesto es recto, probo y honrado. Decente y decoroso. Recatado, pudoroso, razonable.... y justo. Que montón de cosas ¿no? 
A la pregunta de si somos honestos seguro que todos habríamos respondido que sí... ¿pensamos lo mismo ahora? Ser honesto no es cosa fácil. Lo que es fácil exigir honestidad a los demás empezando por los políticos, cosa que el bueno de Séneca hizo... y así le fue. De destierro en destierro y tiro porque me toca y al final suicidio forzado. Es lo que tiene trabajar para Nerón. Un tarado.
Con respecto a la honestidad ¿Somos igual de rápidos al exigirla que al ejercerla? No seré yo quien responda, mas que nada por que no me da la gana, lo que quiero es haceros pensar... aunque sea un poco. Vivimos tiempos difíciles para la Honestidad. Es complicado ser honesto, es más creo que el que es honesto hoy día puede pasar hasta por tonto. Pero sin honestidad, sin rectitud moral, sin honradez, sin justicia no hay nada. La honestidad debería construirse desde lo más pequeño, empezando con la propia honestidad. Si nos vamos engañando a nosotros mismos ¿adónde pretendemos llegar? Es tan fácil como cómodo desde el punto de vista moral exigir honestidad al vecino, al político, al jefe, a la pareja, a los hijos, a los amigos.... ¿Y a nosotros mismos? Quizás deberíamos empezar por ahí. Y como siempre me ha gustado tocar un poquito las pelotas voy a rizar el rizo antes de terminar ¿Es necesario ser honesto para exigir honestidad a otros? Ahí lo dejo...


viernes, 25 de mayo de 2018

De odios, cucarachas y vecinos.

Yo no soy muy de odiar. O eso pensaba. El caso es que ayer se me ocurrió buscar la definición de odio en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (lo que sí que soy es de tirar mucho de diccionario) y veo que lo de odiar implica sentir "antipatía o aversión por algo o alguien cuyo mal se desea" La pregunta que me hice a mi mismo con muchísima discreción, que lo de indagar en los odios de alguien es algo muy personal, era pues evidente:
Me miré a los ojos y me dije, ¿Tú sientes antipatía o aversión por algo o alguien y deseas su mal? Y para mi sorpresa  me respondía que sí. Podréis pensar que soy una mala persona pero dejarme que matice un poco el asunto...
Así a bote pronto os puedo decir que odio a las cucarachas. Las cucarachas son asquerosas, como mi vecino de arriba, que es un tío asqueroso (creo que también le odio un poco... bueno mucho) Con respecto a las pobres cucarachas, puedo afirmar más allá de toda duda razonable que no tengo nada en su contra. Lo de mi vecino el asqueroso ya es otra historia. Tienen un cierto parecido mi vecino y las cucarachas. Además de ser asquerosos me refiero. 
Siguiendo con la definición, me remito a la segunda parte de la pregunta que ayer me hice ¿deseo el mal a mi vecino o a las cucarachas? La respuesta de nuevo, fue un rotundo sí. Pero... pero, y ahí viene el matiz, les deseo males distintos. El de las cucarachas drástico y fulminante. Les deseo la extinción. No tengo ni puñetera idea de cómo afectaría eso a la vida en el planeta, igual pasa como con las abejas que (según dicen) si se extinguen se llevan detrás a todo quisque. Si es así mala suerte. Odio a las cucarachas. Además, llevan por aquí rondando millones de años. Ya está bien ¿no? Algunas especies se extinguen sólo con estornudar y otras no se largan del planeta ni a la de tres. Ya vale. Es curioso porque pese a que odio a las cucarachas no puedo matarlas. Pisarlas más bien. Ese sonido entre crujiente y viscoso que producen cuando las chafas me da muchísimo asco. Como mi vecino de arriba. 
Y no es que no pueda matar cucarachas porque crea en el karma. Que va. No las piso, pero me las cargo vaciándoles encima un bote entero de fus fus matabichos. A mi lo del karma ni me va ni me viene. Antes no me daba igual, pero ahora, viendo como va el mundo... Ni karma ni leches. Esto es un sálvese quién pueda de lo más aberrante. Además, si en otra vida has sido tan cabrón que el karma te ha reencarnado en cucaracha, pues te jodes. Yo desde luego no voy a andar pensando que una puta cucaracha puede ser Fulanito reencarnado. Qué coño, habértelo pensado antes Fulanito y no haber sido tan hideputa.
Yo creo que mi vecino se reencarnará en cucaracha. De las rojas, esas gigantes y repulsivas. Y si puedo la pisaré, aunque me de mucho asco. Por asqueroso. No me malentendáis, a mi vecino no le deseo la extinción. Ni siquiera le deseo que se quede calvo, más que nada porque ya lo es. A mi vecino de arriba no sé lo que le deseo. Creo que voy a dejar que el karma ese se encargue de él...

miércoles, 23 de mayo de 2018

Nuevo viaje, nuevo blog

Seguramente alguno estará pensando que podía haber sido más original y haberme currado otro nombre que no sea el de mi libro (si no lo has leído ya estás tardando en ir a comprarlo) y es cierto, soy así de cutre, pero qué queréis que os diga, el nombre me gusta, me hago publicidad a mi mismo y la verdad es que no se me ha ocurrido nada mejor. 
Tal vez algunos me recordéis por mi antiguo y entrañable blog: El Tablón de JLin, pero dejarme que os diga que éste nuevo viaje no pretender ser una repetición del anterior. El Tablón, todo hay que decirlo, era un delicioso caos en el que un servidor no tenía medida ni freno a la hora de publicar entradas sobre lo primero que se le pasaba por la cabeza y eso, teniendo en cuenta que mi cabeza es una puñetera fábrica de ideas que no cierra ni para dormir, se acabó convirtiendo en un verdadero problema.
La idea de este nuevo viaje absurdo (por que así soy yo, un poco absurdo) es dar una pequeña pincelada de orden en ese lienzo caótico que es mi mente... que bonito ha quedado eso ¿no?
Que coño, que he decidido volver a escribir un blog porque me da la gana, porque me gusta y porque lo necesito. Así que ojito conmigo por que aquí los límites los marco yo. Mi blog, mis reglas... bueno y las de Blogger, que si no cumplo las suyas me cierran el chiringuito y sanseacabó. Ni viaje ni gaitas.
El caso es que espero que disfrutéis, me acompañéis y sobre todo que no os aburráis. Es difícil ser original hoy en día, hay (literalmente) millones de blogs en la red y conseguir que el tuyo sea diferente no es tarea sencilla. Resulta absurdo más bien... y ahí entro yo. El viajero absurdo, el tío raro que va a ser más original que nadie, el tipo que tiene un estilo de escritura tan propio y personal que te mueres por leer su puto blog cada día, por saber que opina sobre la actualidad, qué cervecita nos recomienda esta semana, qué palabreja nueva nos va a enseñas o qué rinconcito nuevo de Valencia va a mostrarnos. Y lo mejor de todo ¿qué relación tiene este tío con Séneca? Secreto...
Vale, como introducción / presentación ya está bien... hasta la próxima entrada.

RELAJAR: no es oro todo lo que reluce

  Si preguntamos por ahí que sensaciones experimenta la gente ante el verbo relajar , la mayoría responderá con palabras positivas. Cuando u...